Gallito. El valedor de un sueño hecho realidad.

La Monumental de Sevilla es el sueño del "Rey de los Toreros" hecho realidad. Este hombre fue capaz de adelantarse al futuro de la Fiesta en todos sus aspectos. Su gran ilusión era que su querida ciudad tuviera la plaza de toros más grande del mundo, para que nadie pueda quedarse sin disfrutar de las mejores faenas. Que fue mejor no sólo lo decimos nosotros; a modo ilustrativo reproducimos a continuación un texto del prestigioso cronista taurino "Pensamientos".


Vida de gran señor —Sus simpatías con la aristocracia.—Sus amigos. La crítica.— Un ex joselista.

 

El menor de la casa, Gallito, vive a lo grande por aquello de que:

 

"Siempre vive con grandeza, quien hecho a grandeza está."

 

Tiene casa en Madrid y en Sevilla, tiene cortijo y vive a la moderna rodeado de toda clase de comodidades y con verdadero confort José Gómez Ortega es, como lo era allá por los años 1804 y 1805 aquel otro célebre lidiador andaluz llamado José Delgado, Illo, el niño mimado de la aristocracia.

 

Joselito tiene amistad con las más ilustres personalidades aristocráticas, que le miran y consideran como al verdadero niño mimado. Cuenta, pues, sus mayores simpatías entre los aficionados de la aristocracia, entre los que el célebre Pepe-Illo era también el amigo predilecto.

 

Gallito, verdadera paloma azul en la lidia de reses bravas, ha conseguido en pocos años la más enorme popularidad. Él, es él, único y, por tanto, en extremo muy singularísimo. Las sistemáticas compañas que contra él se hicieron y contra él se hacen, son ineficaces y estériles. Lo más absurdo que hay en esta vida es querer encontrar lumbre debajo de la nieve. Esto sería tarea completamente inútil, de la más espantosa inutilidad. Pues bien; tan absurdo, por no decir más, es el intento de restar méritos a este lidiador, que si ciertamente tiene sus defectos, como toda cosa humana, posee, en cambio, méritos, tan grandes aptitudes, tan extraordinarias para el arte que cultiva, que merece todo género de alabanzas.

 

Este gran lidiador, figura de las más salientes en el mundo taurino, desde que el mundo taurino existe; este espada, que llegó a torear durante la temporada mayor número de corridas que ningún otro; este lidiador, catedrático a los veinte años, y que llegó a ser la primera figura, tauromáquicamente hablando, es por sus méritos, el mejor. Los que le censuráis debéis de ser comedidos en la censura si queréis que la censura sea justarlos que le criticáis debéis procurar muy mucho que la crítica encaje dentro de la más exquisita corrección, sopeña de que esa censura y esa crítica no surtan el efecto sano que se persigue.

 

Yo tengo un íntimo amigo que era partidario decidido del toreo de Gallito.

 

—Mejor que este torero, nadie.

 

Era un gran admirador, yo creí que verdadero, pero me llevé chasco. De la noche a la mañana mi amigo cambió de parecer, dejó de ser joselista para formar en las huestes de otro matador. ¿Cuál fué la causa de cambio tan brusco como inesperado? Pues ahí es nada. El haberse negado Joselito a aceptar una de las proposiciones que le hizo mi amigo. Así, de la clase de este amigo, son muchos de los buenos amigos que tiene Gallito. Yo no digo, líbreme Dios, que los enemigos de José sean todos como ese amigazo mío, nada de eso, yo no dudo de nadie, solamente me limito a exponer el hecho y a extrañarme yo mismo del cambiazo dado por el que fue un entusiasta joselista. Del mismo modo han cambiado algunos que antes comulgaban en la iglesia que José. Así se comprende la actitud adoptada por cierta parte del público contra este torero, actitud un tanto injusta, pues la mayoría de las veces no se hace acreedor el espada Gallito a que se le increpe tan duramente. Con censuras o sin ellas, hoy, por hoy, forzoso es reconocer, José Gómez Ortega, es la primera figura del arte taurino contemporáneo.

 

Arte de Torear de Gallito. Enrique Minguet "Pensamientos". 1917.

Imagen: Colección postales Curro Meloja. Editorial Larrisal. 1945.