SINOPSIS


La Plaza de Toros Monumental de Sevilla fue uno de los primeros edificios con estructura de hormigón armado construidos en España. El impulso de Joselito el Gallo hizo que el empresario sevillano José Julio Lissén costeara la obra, poniendo al servicio del nuevo coso los mejores medios materiales y humanos. Desde sus inicios sufrió varias circunstancias adversas, principalmente un hundimiento durante las obras en 1916, como consecuencia del temporal caído sobre la ciudad y otro más alarmante, mientras se realizaban las pruebas de carga previas a la inauguración, prevista para 1917. Finalmente, la plaza se inauguró el 6 de junio de 1918, tras unas pruebas de resistencia satisfactorias, realizadas por dos técnicos de gran prestigio en aquellos años en España. Resulta difícil entender que un edificio construido con tales garantías, fuera clausurado en 1921 y demolido en 1930, tras una década de olvido. La muerte de Joselito el Gallo, promotor intelectual de las plazas de toros monumentales en toda España, fue determinante. Así fue como Sevilla perdió para siempre un edificio que hoy sería un monumento, como lo es su hermana pequeña, la Plaza de Toros de Pamplona. Los datos disponibles apuntan a que tal despropósito fue promovido desde el propio mundo del toro, al amparo, entre otros, de la prensa más influyente del momento.

PRÓLOGO

El libro cuenta con el prólogo de Ignacio Sánchez-Mejías, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, socio de SM&T Auditores y profesor de la Universidad de Sevilla. Escribe sobre toros en su blog "Desde el Tendido 2", en ABC de Sevilla. Desde el primer momento se interesó por este trabajo, brindando su apoyo como siempre hace con cualquier cosa que sirva para ensalzar la figura de Gallito, el Rey de los Toreros.

 

 

"Si hicieran una encuesta entre los sevillanos, de esas que hacen los mordernos institutos de opinión, y preguntaran sobre la plaza de toros Monumental de Sevilla, la mayoría se inclinaría por el “no sabe, no contesta”. En el segmento de los aficionados a los toros, un número mayor, quizás los más antiguos, habrían oído hablar de ella. Pero si indagaran qué sabían, contestarían la versión oficial: la plaza estaba mal hecha y cuando murió Joselito se abandonó, se fue derrumbando sola hasta que no hubo más remedio que demolerla."

 

"Para la mayoría de los aficionados, la memoria de la plaza de toros Monumental de Sevilla consistía, sobre todo, en viejas fotos de una plaza en ruinas y un azulejo en lo que creíamos era una de sus puertas, en la actual Avda. de Eduardo Dato. Con los datos que los técnicos aportan en este libro, les animo a que saquen ustedes sus propias conclusiones."

Ignacio Sánchez-Mejías

Sevilla, mayo de 2018

EPÍLOGO

El epílogo corre a cargo de Manuel Grosso Galván, Profesor Titular de Derecho Penal en la Universidad de Sevilla. Siempre ha estado involucrado con los movimientos culturales de la ciudad, siendo fundador del Servicio de Promoción Cultural de la Universidad de Sevilla. Fue director general de Promoción Cultural en la Junta de Andalucía y fundó en 2003 el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

 

 

"¿Existió realmente la Monumental de Sevilla o fue el sueño de un visionario del toreo? Es evidente que sí, existió, pero la leyenda se funde con el mito. Tras  estas páginas es evidente que se conjugaron en la ciudad una serie de elementos que hicieron imposible su continuación. Uno de los edificios más emblemáticos de principios del s.XX fue demolido doce años después de su inauguración, envuelto, no en polémicas, sino en la más total indiferencia ciudadana. Sólo tres temporadas fueron necesarias para convertir el sueño en una pesadilla. Lo demás fue pura demolición controlada y el final de una Sevilla que soñaba en ser una ciudad industrial, en manos de una burguesía mínimamente moderna."

 

"Aparecen demasiadas sombras y pocas luces, demasiados silencios y pocas palabras. Una lástima, pero insisto, ojalá este libro sirva para aclarar muchas dudas y reivindique lo que los autores acertadamente denominan “la dignidad de un proyecto”. La Monumental de Sevilla es una herida en la memoria de la Sevilla taurina y podría servir no sólo para discutir un “sueño” taurino, sino también para plantear el futuro de un modelo de ciudad del que hoy carecemos. Decir que los maestrantes acabaron con el proyecto sería injusto, pero decir que nada tuvieron que ver, al menos en el ámbito de crear una opinión, también. Han pasado cien años y mi deseo no es reavivar falsas polémicas, pero sí el recuperar la memoria perdida."

Manuel Grosso

Sevilla, mayo de 2018

LOS AUTORES

Fidel Carrasco, Julio Carrasco y Carmen del Castillo, dedicados profesionalmente a la arquitectura, concretamente a las estructuras de edificación, compartimos con los autores del Prólogo y el Epílogo la pasión por la ciudad de Sevilla, por la tauromaquia y por la figura de Joselito el Gallo, sin cuya intervención hace un siglo los toros hay serían, como poco, diferentes; posiblemente un recuerdo

 

Un día nos enteramos de la existencia de la Plaza de Toros Monumental de Sevilla, empezamos a informarnos y encontramos algunas cosas que no "cuadraban". ¿Cómo era posible que una plaza de toros estuviera en funcionamiento hasta finales de 1920 y en enero de de 1921 fuera clausurada por supuestos problemas estructurales? La duda aumentó cuando comprobamos que Juan Manuel de Zafra, el ingeniero número uno en las estructuras de hormigón armado en los primeros años del siglo XX en España, fue el encargado de hacer las pruebas de carga previas a la inauguración, junto con el arquitecto Carlos Gato. Ambos eran profesores en la materia en sus respectivas escuelas.

 

Tras varios años de consultar archivos y recopilar carteles y fotografías, recompusimos la historia de la Monumental de Sevilla que ahora queremos compartir con aquellas personas a quienes pueda interesar, tanto desde el punto de vista de la historia reciente de la ciudad, como de la tauromaquia. No pretendemos molestar a nadie, sino evitar que aquella historia, con todos sus trasfondos, siga quedando oculta por el olvido de la memoria colectiva.